El silencioso latido del tiempo ferroviario: relojes icónicos en el siglo XXI


Foto: Network Rail Media Centre

El ferrocarril, impulsor decisivo de la globalización...del tiempo

El mundo de los relojes ferroviarios enraíza directamente en la historia de la sincronización de las actividades humanas. Es bien conocido cómo la necesidad de asegurar la explotación ferroviaria impulsó decisivamente el establecimiento de una hora 'global' -un tiempo estándar comúnmente compartido- y no un tiempo meramente local, tal como ocurría antes de la llegada del ferrocarril. En este sentido fue pionera la compañía Great Western Railway (GWR), que ya en fecha tan temprana como 1841 estableció la hora de Londres, y no la local, como referencia para los horarios de los trenes de la compañía.

Los viajeros de la compañía británica GWR eran prevenidos (1844) de los ajustes de tiempo locales necesarios para sincronizar la marcha de los trenes, que se regían por el horario de Londres. Se observan diferencias de hasta 18 minutos.
Fuente: Science Museum (UK)

Este valioso papel del ferrocarril en la estandarización del tiempo, ha generado una rica tradición de relojes ferroviarios con interesantes ejemplos de variado diseño y tecnología que enriquecen la historia ferroviaria hasta nuestros días. Algunos países han venido desarrollando, incluso, modelos específicos que, como veremos más adelante, permiten identificarlos de manera inconfundible. Entre ellos merece, por cercano, una referencia el popular reloj de doble cara (en cuña), suspendido en una ménsula de hierro fundido y fabricado por el relojero francés Paul Garnier, que funcionaba como esclavo de un patrón situado en el vestíbulo, y que ha sido tan habitual durante décadas en los andenes de las estaciones españolas.

Algunos modelos de relojes ferroviarios han constituído señas de identidad de los ferrocarriles respectivos, en este caso España (reloj esclavo de andén Paul Garnier), Alemania y Suiza (izda. a dcha.)
Fuente: Blog Maquetas y Modelos (https://maquetasandmodelos.blogspot.com/2014/08/) y Flickr (https://www.flickr.com/photos/ipomar47/21476391292)

Y desde luego, en términos de simbolismo relativo a la opulencia de las grandes compañías ferroviarias, sería quizás ocioso discutir la primacía mundial del espectacular reloj (1913) de la Grand Central Terminal en Nueva York. Situado sobre el mostrador de información, tiene sus cuatro caras de ópalo; se le atribuye un valor superior a los diez millones de dólares.

Bajo la cúpula de la Grand Central Terminal, cuatro esferas de ópalo marcan el tiempo de miles de viajeros en el corazón de Manhattan
Fuente: Wikipedia

Gran Bretaña se renueva: doble flecha hacia el futuro


En todo caso, aún hoy, los relojes siguen manteniendo un potente poder simbólico y de forja de identidad para las compañías ferroviarias. En tal sentido, Network Rail (NR) -el Adif de Gran Bretaña, por simplificar- ha desvelado recientemente el nuevo modelo 'oficial' de reloj a utilizar a partir de ahora en los ferrocarriles británicos. Es el primero desde que en 1974 se editara la revisión del manual de diseño de British Rail, y ha sido elegido el propuesto por la empresa Design Bridge & Partners tras un disputado concurso internacional con un centenar de empresas concurrentes. 

El reloj ha sido diseñado con el fin de que los viajeros puedan leerlo con facilidad en medio del ajetreo de estaciones concurridas, y también con el objetivo de que su posición en las pantallas informativas pueda servir de punto de encuentro y guía a los transeúntes. El primer reloj, con un diámetro de 1,8 m., ha sido instalado en la estación del Puente de Londres, a la espera de su despliegue en otras estaciones de la red.

Nuevo modelo de reloj oficial de los ferrocarriles británicos (estación de Puente de Londres): doble segundero en acción
Fuente: Network Rail

El reloj -digital, en una referencia al futuro- contiene en su diseño algunos interesantes atributos que conviene subrayar brevemente. Aunque antes de ello merece la pena hacer un poco de historia recordando el logo de la doble flecha que, diseñado por Gerry Barney en 1965, popularizó la identificación visual de los ferrocarriles británicos, entonces bajo la forma de la empresa nacional British Rail (BR). La robustez del logo la subraya el hecho de que se ha decidido usarlo también en el futuro por la compañía nacional Great British Railway (GBR), el organismo público estatal que operará la infraestructura y la mayoría de servicios de pasajeros en Gran Bretaña y que actualmente se halla en curso de estructuración legal.

Pues bien, volviendo al diseño del nuevo reloj, quizás su elemento más original sea el segundero, de cautivador atractivo. En lugar de una aguja convencional, actúa como tal el icónico logo de la doble fecha -en un guiño al pasado del ferrocarril británico-, que dividido en dos recorre en sentidos opuestos la circunferencia del dial hasta reencontrarse cada sesenta segundos en la posición central de las 12.

Desde 1965, la identificación visual de los ferrocarriles británicos ha reposado sobre este icónico logo (Doble Flecha), que aparece ahora en original movimiento alrededor de la circunferencia del reloj
Fuente: BR Design Research Unit. Gerry Barney (1965)

Otro atributo significativo es la propia tipografía, respecto al que quizás convenga aproximarse con un poco de detalle para comprender mejor algunos de los retos que enfrenta la moderna señalética. Antes de 1960 la rotulación de las estaciones del Reino Unido era un caos visual heredado de la época victoriana; cada compañía tenía su estilo propio, lo que complicaba la lectura rápida de horarios e indicaciones. En 1964, British Railways acometió un ambicioso proyecto de identidad corporativa, concretado en un manual de diseño que incluyó, entre otros, la creación del logo de la 'doble fecha' antes referido. Jock Kinneir y Margaret Calvert fueron los encargados de crear un sistema visual coherente. 

El resultado fue (1965) la Rail Alphabet, una tipografía diseñada específicamente para ser leída por personas en movimiento o bajo condiciones de iluminación difíciles (niebla, lluvia o zonas oscuras). En su obsesión por la legibilidad Calvert hizo ingeniería visual, disponiendo un espaciado muy generoso entre letras para evitar su fusión en la distancia, lo que asimismo se veía favorecido por su diseño sans-serif (sin remates). Por otra parte, las minúsculas tienen una altura proporcionalmente grande respecto a las mayúsculas, lo que ayuda al ojo a reconocer las formas de las palabras de un solo vistazo (lectura por silueta).

La Rail Alphabet era un tipo de letra previsto para ser impreso en carteles de madera o metal, propios del soporte de señalización de la época. Por ello se ha hecho necesaria su adaptación a los tiempos actuales, con el fin de su mejor legibilidad en pantallas donde los píxeles pueden engrosar o deformar los trazos finos. La Rail Alphabet 2 (RA2), como ha sido identificada la nueva familia tipográfica completa que incluye también nuevos pictogramas, es algo más afilada, ligera y compacta, lo que permite poner nombres largos de estaciones sin tener que reducir mucho el tamaño de la fuente.

Por otra parte, la versión de los años 60 se diseñó para luz reflejada (foco que ilumina un cartel). Hoy las pantallas LED emiten su propia luz, lo que provoca un cierto efecto de irradiación capaz de hacer que letras gruesas lo parezcan más y se toquen entre sí. La RA2 ha sido corregida para compensar ese brillo, por lo que puede considerarse una especie de 'fuente nativa digital', capaz de mantener una buena legibilidad tanto en un móvil como en un gran panel de estación.




Tipografía Rail Alphabet 2 usada en el nuevo modelo de reloj ferroviario británico (2025)
Fuente: Rail Alphabet Wikipedia
 
El diseño del nuevo reloj, en el contexto de la celebración del segundo centenario de los ferrocarriles británicos, busca -según los responsables creativos- relacionar su pasado y su futuro, proyectando una identidad moderna y coherente. En ese sentido, la convivencia de un símbolo histórico tan consolidado como la doble fecha (analógica) con una moderna tipografía (digital) representa ese objetivo integrador pretendido en el diseño de un objeto que busca convertirse en un signo de identidad ampliamente reconocido en el ámbito nacional.

El arte de detener el tiempo: el 'Stop & Go' de Hilfiker, símbolo nacional suizo


Pero hablar de relojes ferroviarios hace inevitable referirse al que es, sin duda uno de sus iconos mundiales indiscutibles. Diseñado en 1944 por Hans Hilfiker, ingeniero y diseñador, empleado de los ferrocarriles federales suizos (SBB), responde al objetivo de éstos por trasladar su secular obsesión por la puntualidad a un icono nacional que, además, sirviera para garantizar el cumplimiento riguroso de los horarios de salida de los trenes.
 
Estación de Zurich. El legendario reloj de los ferrocarriles suizos.
Foto: JRS

Hilfiker dotó a su austero diseño de una poderosa simplicidad. Priorizando lo funcional sobre lo vanguardista sustituyó las cifras horarias por trazos negros marcados con rotundidad sobre el fondo blanco de la esfera. Aunque quizás el elemento de mayor originalidad lo constituya, de nuevo, el segundero. De color rojo -que junto al blanco del fondo son los propios de la bandera suiza- recuerda con su forma  el bastón utilizado en la red suiza para dar salida a los trenes.

El legendario Hilfiker, omnipresente en las estaciones suizas
Foto: JRS

Y su funcionamiento refuerza la obsesiva atención suiza a la puntualidad. En efecto, centrándose en la idea de cumplir -al minuto, tal como lo reflejan los horarios- la hora de salida de los trenes, todos los relojes de las estaciones están sincronizados con el reloj patrón existente en Zurich que manda una señal exacta cada minuto para movilizar al segundero; éste tarda 58,5 segundos en dar una vuelta completa a la esfera y espera 1,5 segundos hasta que recibe la señal del minuto siguiente. Con ello se busca suscitar una metáfora de la legendaria puntualidad suiza: el tiempo se detiene durante un instante, en una especia de silencio visual que sirve para asegurar la perfecta sincronía nacional a comienzos del minuto siguiente.

El catálogo de Mondaine -licenciatario comercializador exclusivo desde 1986- contiene variadas presentaciones del reloj ferroviario diseñado por Hilfiker. 


Solo los relojes de la versión Stop2Go reproducen el original movimiento del segundero del modelo oficial; por cierto a unos precios consonantes con su carácter exclusivo
Foto: Catálogo Mondaine. https://www.mondaine.es/40-stop2go?bsf=bsf=/&bspag=1/&bspag=/

Resumiendo, el funcionamiento del reloj, que marca los segundos de manera inexacta, subraya con precisión especial la llegada de cada nuevo minuto. Propiedad intelectual del estado suizo, desde 1986 su licencia exclusiva de fabricación y comercialización pertenece a la empresa relojera Mondaine, y está fuertemente protegido por derechos de autor, tal como dolorosamente comprobó la compañía Apple en 2012: tras una reclamación, se estima tuvo que pagar nada menos que 17 millones de dólares por utilizarlo indebidamente en su aplicación IOS 6 clock del iPad.

Japón: excelencia en puntualidad basada en relojes de bolsillo


Para completar esta breve referencia a los relojes ferroviarios no puede faltar la mención al reloj de bolsillo japonés que, a diferencia de los modelos descritos hasta ahora y concebidos, sobre todo, para el paisaje de las estaciones, se considera forma parte de un ajuar personal: el del maquinista, nada menos.

Diversos tipos de cabina de material rodante japonés. Incluso en los vehículos mas modernos existe un alojamiento específico para el reloj de bolsillo del maquinista
Foto: Seiko Railway Watches & Web Japan

Y es que en Japón, país donde también la observancia estricta de la puntualidad es objeto de obsesiva atención, constituye un gesto ritual el que cada vez que un maquinista sube a la cabina de un tren de viajeros, posiciona su reloj de bolsillo (habitualmente un Seiko Precision) en un alojamiento específico diseñado a medida en el pupitre de conducción, dentro del campo de visión habitual del maquinista.

Seikosha, Tipo 19. Primer reloj doméstico elegido como oficial por los ferrocarriles japoneses (1929)
Foto: Seiko Railway Watches https://www.plus9time.com/blog/2017/7/16/seiko-railway-watches

En 1929 los ferrocarriles japoneses decidieron adoptar el modelo Seikosha Tipo 19, como reloj oficial. A partir de él se han ido sucediendo actualizaciones que, sin embargo, han mantenido su diseño analógico original, austero pero altamente práctico: excelente legibilidad gracias al contraste del blanco de la esfera y el negro de marcas y a unos números de rotunda visibilidad.

A lo largo de los años el diseño del reloj ferroviario Seiko no ha experimentado cambios radicales
Foto: Seiko Railway Watches

En la actualidad el modelo más usado es el Seiko 7C21, resistente a los fuertes campos magnéticos existentes en las modernas cabinas repletas de componentes electrónicos y con una duración de batería de 10 años.

Modelo 7C21 (SVBR003), de cuarzo, en uso desde 2014. Su precio aproximado es de 150 euros.
Foto: Seiko Railway Watches

Finalmente, el reloj interviene en las actuaciones propias del llamativo método de seguridad laboral Shisa Kanko (señalar y hablar), ampliamente implantado en Japón y que busca reducir los errores humanos haciendo que los trabajadores señalen físicamente un objeto o instrumento y verbalicen su estado o acción: en el caso de la conducción de un tren, al llegar o pasar por cada estación, el maquinista señala con el dedo el reloj y dice en voz alta la hora exacta. Con ello se pretende establecer un vínculo entre el ser humano, el reloj y la máquina que facilite la precisión en el cumplimiento de los horarios.


En un mundo donde con frecuencia domina la agitación -el movimiento de los trenes, el bullente deambular de las personas- el reloj ferroviario a lo largo de su historia ha aportado, a través de su latido sincrónico, un sentido de ordenación en su funcionamiento transmitiendo de algún modo la necesidad de hacer pausas que recompongan, que subrayen, una referencia clave para el ser humano: la que marca la huella del tiempo. 

Es quizás por ello que, desde el minimalismo suizo que lo detiene un instante para sincronizar una nación, hasta el nuevo diseño británico que transforma en segundero digital un reconocible logo de su historia, el ferrocarril siempre ha necesitado ponerle cara al tiempo. En un trasunto simbólico de nuestra época, el paso de las agujas mecánicas a los píxeles digitales del nuevo reloj británico invita a interpretarlo como un reflejo de la transición de nuestra sociedad desde lo mecánico hacia lo cibernético. En todo caso, y como contraste, la presencia del reloj de bolsillo en el pupitre de conducción de los maquinistas japoneses, actuando a modo de amuleto de precisión en uno de los entornos fundamentales de la operación ferroviaria, mantiene todavía un sentido de humanización en el discurrir del tiempo de los trenes. No todo está perdido, pues.


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JRSM. Enero de 2026

















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