La Mikado de Horna agoniza en su tiempo de descuento


 

Entre estas dos imágenes median poco más de tres años. Tres años de incuria, de abandono, quiero decir. Como era de esperar, progresa adecuadamente: su ruina, por supuesto.
Foto: JRSM. noviembre 2022 y enero 2026

Las locomotoras de vapor, sujetos y objetos culturales

Cada una de las locomotoras de vapor remanentes en nuestro tiempo es, en sí misma, un homenaje tangible a la decisiva contribución del ferrocarril a la civilización durante los últimos dos siglos. Acercarse a ellas supone disfrutar la oportunidad de admirar cómo el ingenioso concierto del agua, del carbón y del hierro que conforma su estructura y mecanismos, hizo posible, bajo el gobierno del talento, esfuerzo y la habilidad del ser humano, una de las revoluciones más decisivas en la historia de la Humanidad. 

Ello, entre otras consideraciones -vg. su notable potencial didáctico en el contexto de la historia del transporte-, justifica el interés cultural de la conservación de los escasos -especialmente en España- ejemplares supervivientes de locomotoras de vapor. En relación con una de ellas, la aún existente en lo que fueran terrenos de la estación de Horna-Villarcayo, al norte de Burgos, emplear el término conservación se antoja especialmente impropio; su maltrecha condición es un magnífico exponente de desidia en la gestión de patrimonio cultural, en este caso, del típicamente ferroviario.

El Plan Merindades, un proyecto fallido

La locomotora (141F-2401), con su rodaje de cuatro ruedas motrices, es un genuino ejemplar de las todo terreno que protagonizaron el fin de la tracción vapor en España de modo similar a otros ferrocarriles. Construída en 1958 (Euskalduna), fue dada de baja en 1975 en el depósito de Miranda de Ebro, al que estuvo asignada toda su vida activa, por cierto relativamente corta para los estándares de la tracción.

Locomotora Mikado 141F-2402, siguiente en la serie a su hermana de Horna-Villarcayo, en sus años activos al frente de un ómnibus en Salas de los Infantes
Foto: Martin Dietrich (facebook Historia Ferroviaria Española)

Fue trasladada, en aceptables condiciones para su conservación, al menos, estética, a la estación de Horna-Villarcayo en la primavera de 1991, en un momento de amplio voluntarismo -que se ha demostrado injustificadamente optimista- traducido en un gran interés de las administraciones locales por conservar el patrimonio ferroviario como reclamo turístico o para futuros proyectos de trenes históricos.

El traslado se hizo en el marco del Plan Merindades, promovido a comienzos de los 90 por la fundación local Sol-Hachuel, un proyecto pionero de desarrollo rural (dentro de un marco más amplio auspiciado por Renfe, Inem y la Federación de Municipios y Provincias) que pretendía convertir la estación de Horna en un gran centro de formación y turismo ferroviario, en el que la locomotora sería su protagonista principal. Sin embargo, ya a mediados de la década, la falta de financiación y apoyo institucional hizo que la fundación abandonara el proyecto, condicionando con ello el penoso futuro de la desventurada máquina.

Otra Mikado ejerciendo de lo suyo por el sugerente paisaje del norte de Burgos cercano a Puentedey, no lejos de Villarcayo.
Foto: Manuel Maristany (facebook Historia Ferroviaria Española)

Burocracia estéril para un sostenido abandono

Tras el fracaso del proyecto de la Fundación Sol-Hachuel -hoy sin actividad conocida-, la locomotora quedó en una especie de limbo legal en su emplazamiento de Horna hasta que en 2002 la FFE envió una propuesta formal al Consistorio de Villarcayo para que asumiera la titularidad de su depósito. Aunque no fue, sin embargo, hasta enero de 2005 -más de una década después de la llegada de la locomotora- cuando se estableció un marco legal (Contrato de Depósito de Material Histórico Ferroviario) entre la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) y el Ayuntamiento de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja. 

En ese contrato, que reflejaba que era la FFE quien mantenía la propiedad de la máquina, se establecieron obligaciones a cargo del Ayuntamiento -custodia y conservación preventiva en buen estado; aseguramiento civil y de daños, etc.- y un período de depósito al final de cual, de no cumplirse las condiciones, se facultaba a la FFE para resolver el contrato y reclamar la devolución de la locomotora o indemnizaciones por daños.

Amparada en el sostenido incumplimiento municipal que supone el deterioro patente de la locomotora -subrayado en su Lista Roja por la asociación Hispania Nostra- la FFE promovió en marzo de 2022 la resolución efectiva del contrato, la restitución de la máquina y su transporte a Alicante y el cobro, tras una fuerte reducción de las pretensiones iniciales, de una indemnización por daños de 108.000 €, pagaderos por el Ayuntamiento durante dos años en cómodos plazos mensuales. Una vez más, los contribuyentes, paganos a escote, de los desafueros de gestores incompetentes.

La desventurada Mikado de Horna, cerca de San Felices (La Rioja) en sus tiempos activos
Foto: Barry Mounsey (archivo Ramos Vicente-facebook Historia Ferroviaria Española)

El presupuesto previsto inicialmente (40.000 €) se ha mostrado insuficiente para el traslado a Alicante, al quedar desierto el proceso de licitación; a finales de 2025 la FFE publicó una nueva licitación por 72.000 €, aunque expertos logísticos parecen evaluarla en no menos de 100.000 €, previniendo en todo caso de lo azaroso de la operación, dado el lamentable estado de la máquina. Por otra parte, en febrero de 2025, la Asociacion Ferroviaria y Cultural Reino de León , radicada en Villadangos del Páramo, se ofreció para rehabilitarla estéticamente. Y para mayor complicación y tras el encuentro con diputados del PSOE en junio de 2025, parece que la FFE se abrió a seguir manteniéndola en Horna...siempre, eso sí, que el Ayuntamiento comprometa un gasto anual de 40.000 € en su conservación y vigilancia.

El pasado, lamentable; el futuro, inquietante

Como se ve no es escaso en espinosas vicisitudes este asunto, cuyo estado actual lo resume el acuerdo del Ayuntamiento de Villarcayo (diciembre 2025) en el que aprobó por unanimidad de todos los grupos municipales solicitar la paralización del traslado a León si la última licitación de transporte en curso volvía a quedar desierta, comprometiéndose a buscar fondos -¡a buenas horas!- para proveerle un techado protector en la propia estación de Horna.

A falta de mejor servicio -algo es algo-, la aherrumbrada caldera de la máquina sirve de soporte a efusiones románticas un tanto montaraces
Fotos: JRSM. Enero 2026 

En resumen, a fecha de enero de 2026, y tras un patente abandono de 35 años cuyo consecuente deterioro -progresivo e implacable- tengo ocasión de constatar en cada una de mis ocasionales visitas, no está aun claro si la locomotora se quedará en Horna o se marchará (a Villadangos), a encarar su nuevo destino, inevitablemente incierto, a tenor de la lamentable experiencia previa.

Pues por ello, cada vez que paso por aquí, no puedo evitar el repelús, la sensación de que será la última vez que la vea. A esta animosa e indefensa máquina, que tras más de tres décadas de abandono a la dura intemperie de las Merindades, de permanente exposición al vandalismo de los desaprensivos, aún intenta mantener, contra toda esperanza, un atisbo de su antigua prestancia. Aunque parece evidente, en fin, que si la situación no cambia radicalmente -y pronto- su ruina definitiva es inevitable; su tiempo, ya en el descuento, parece, pues, acabarse. 

A la vista del implacable progreso de su deterioro, incluso la mera reconstrucción estética se antoja tarea cada vez mas complicada
Foto: JRSM

Y a ello han contribuído, no debería olvidarse, actitudes concretas: unos, no ejecutando sus proyectos de acondicionamiento y rehabilitación ni asegurándole un mínimo de cuidado; otros, despreocupándose largamente del seguimiento de aquéllos. Todos, en fin, tienen su cuota de responsabilidad -de la que no responden, por cierto- en el camino que ha llevado a su deterioro actual y que evidencia, una vez más, la descuidada e insensible actitud  de poderes públicos y organizaciones relevantes hacia elementos significativos del patrimonio ferroviario español.

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JRSM. Enero de 2026


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