Redes TEN-T: azaroso e incierto progreso

 Aunque los interesados en el detalle pueden distraerse consultando el informe completo, recientemente publicado, quizás con detenerse en el mapa adjunto un poco más abajo puede ser suficiente. Para llorar amargamente, se entiende.​ 

Confirmando la percepción ampliamente existente, el reciente Informe 02/2026 del Tribunal de Cuentas Europeo (ECA) subraya un panorama desalentador en el ámbito continental en relación con el cumplimiento de objetivos asociados a las redes transeuropeas (TEN-T), y especialmente con proyectos clave (core network) relacionados con la integración transnacional del transporte, la intermodalidad y la reducción de su huella de carbono, entre otros. Y para ello, sigue la misma metodología aplicada en su informe previo de 2020: fiscalizar el comportamiento de ocho proyectos que considera especialmente significativos, la mayoría (6/8) ferroviarios. 

El reconocimiento de la imposibilidad de cumplir los objetivos previstos para 2030, se acompaña de una alarmante conclusión: en términos medios y respecto a los planes originales, los proyectos acreditan un retraso de 17 años, y un coste, casi, del doble (+82%). 

Los objetivos (2030) de los proyectos relacionados con la red básica EU TEN-T, no se cumplirán (Informe ECA 02/2026)

Aparte, entre otros, el enlace transalpino Lyon-Turin o el proyecto Rail Baltica, que muestran desviaciones inquietantes, la controvertida Y Vasca tampoco sale especialmente bien parada: con un retraso de 20 años y un extracoste del 47% respecto a los planes originales, sitúa ya (segun ECA) su coste estimado -por ahora- en casi 7.000 millones de euros, es decir del mismo orden de magnitud que el sistema de túneles de base del Brennero, nada menos. Su horizonte de terminación se difiere, citando fuentes relacionadas con los promotores del proyecto, hacia 2035.

La compleja obra (8 años) de adaptación del túnel de Gaintxurizqueta al eventual -y sobre todo remoto- tráfico en ancho estándar,  ha sido un ejemplo más, entre otros, de desviación de recursos hacia un proyecto controvertido en su naturaleza y costoso e incierto en su desarrollo, como es en su conjunto la Y vasca, y que por ahora destaca sobre todo por sus retrasos y extracostos. Ello cuestiona inevitablemente su oportunidad y las razones últimas de su construcción.
Foto: Blog BAF 7301

Se confirma, pues, que no corren buenos tiempos, en general, para el ferrocarril europeo: yendo solo a la perspectiva de los extracostes, destaca el incremento de 13.000 millones de euros (+24%) experimentado durante el último lustro por los ocho proyectos analizados en detalle. Mal de muchos..., diría alguien.

Y es que al tratarse de un fracaso generalizado, proporciona a quien quiera utilizarla una cómoda excusa para justificar su fracaso localizado: el Gobierno español, sin ir más lejos, puede presentar sus propios retrasos en los proyectos clave dentro del ámbito TEN-T no como una anomalía de gestión nacional, sino como una consecuencia inevitable de factores exógenos: el COVID-19, entre ellos, es de lo más socorrido.

Sin embargo, utilizar el panorama europeo actual como camuflaje ignora que la falta de madurez en los diseños originales y la debilidad en la coordinación de muchos proyectos son responsabilidades nacionales, que el informe ECA de 2020 ya denunciaba con rotundidad. Del mismo modo, el citado informe prevenía sobre el riesgo de financiar con fondos europeos proyectos, digamos, poco maduros o insuficientemente motivados: quien esté libre de culpa...En todo caso, añado yo, en no pocos casos y sobre el panorama general de su financiación planea amenazante la pregunta acerca del destino de fondos asignados y no ejecutados efectivamente en obras. Pregunta, como es sabido, para la que no es fácil hallar respuesta.

La discreta puesta en marcha reciente del servicio de autopista ferroviaria entre Valencia y Entroncamento (Portugal) anda lejos de compensar la sarta de incumplimientos acumulados que jalonan los tan aireados objetivos de potenciación del transporte ferroviario de mercancías en España.
Foto: Tramesa




La fatalidad no existe

No debería existir, creo yo, ni siquiera -o especialmente- en el vocabulario de las personas involucradas en la investigación de accidentes, no solo ferroviarios. Su mera consideración, en mi opinión, contamina con un cierto carácter anestésico las actitudes necesarias para encontrar una explicación racional -y tras ella modos de evitar su repetición- para sucesos que nos acontecen de modo aparentemente imprevisible y que, generalmente, nos hacen sufrir. Mucho.

Como no es ahora ése (el de investigar accidentes) mi oficio, voy a permitirme la licencia de suponer que sí, que en efecto la fatalidad existe. Una fatalidad entendida, vaya por delante, en su sentido más primario, como fatum, es decir como hado que condiciona el destino fatal e irrevocable de un suceso más allá del empeño humano por conformarlo a su interés. La fatalidad sería, por simplificar, algo así como eso que nos sucede cuando dejamos de ser protagonistas de nuestro destino para convertirnos en sus meros espectadores.

Pues bien, ya digo, voy a suponer que eso existe. Y así pertrechado, con esa especie de peculiar filtro de análisis, voy a acercarme primero -la rica historia del ferrocarril me lo facilita- a algunos detalles de un significativo accidente ferroviario.

El ilustrativo accidente de Great Heck, Selby (Gran Bretaña)





Fotos 1 y 2. Selby (28 febrero 2001) el mayor accidente ferroviario de Gran Bretaña en el siglo XXI
Fotos:https://www.railwaysarchive.co.uk/eventimages.php?eventID=144&imageID=1106

28 de febrero de 2001. Lugar de Great Heck, cerca de Selby, condado de North Yorkshire, Gran Bretaña. Un tren IC 225 -coche con cabina de conducción, delante; un detalle no trivial- circulando a unos 200 km/h en la oscuridad de una madrugada invernal por la East Coast Main Line, encuentra en su camino hacia Londres a un Land Rover caído a la vía desde un paso superior de autopista. 

El choque hace descarrilar el vehículo de cabeza  – que, en proceso de frenado, sigue circulando y que, en todo caso, mantiene su integridad con el resto del tren y la ocupación exclusiva de su propia vía de circulación- durante más de 500 m. En ese momento el paso sobre un desvío orienta al vehículo descarrilado -que sigue unido, recordemos, al resto del tren- hacia la vía adyacente. La energía residual aún disponible en la composición al chocar con el carril exterior del cambio hace volar, literalmente, los ejes del bogie delantero durante 23 metros. 

Aunque aún íntegro, el maltrecho tren continúa su fatídico recorrido hasta que -642 metros después del impacto con el Land Rover y a una velocidad estimada todavía en 142 km/h- invade la vía adyacente por la que en ese instante circula en sentido opuesto a 87 km/h un mercancías carbonero de 1.758 toneladas remolcado por una robusta máquina de la serie 66. Como consecuencia del choque catastrófico de ambos trenes murieron diez personas -los dos maquinistas entre ellos- y 82 resultaron heridas(Los interesados en más detalles de este accidente histórico -el peor del siglo XXI en el Reino Unido- pueden hacerlo consultando su informe oficial del ORR).



Fotos 3 y 4, oficiales del informe de análisis del accidente de Selby (GB, 28/2(2001)
Fuente: Office of Rail Regulation Texto en español: JRS

Resumo: un tren, a velocidades próximas a 200 km/h,  descarrila (al chocar con un coche que… cae de una autovía en un paso superior); un desvío se encuentra en su camino (a medio kilómetro del choque); un pesado mercancías circula en sentido contrario (simultáneo con la invasión de vía del tren descarrilado por mediación del desvío). 

El suceso combinado (Probabilidad de descarrilamiento de un tren por un coche que cae a su via Y Existencia de un desvío antes de su frenado total Y Invasión de vía adyacente Y Circulación simultánea contraria de un mercancías por ella) ese suceso, digo, dada la bajísima probabilidad de los sucesos individuales, tiene una aún mas baja probabilidad de ocurrencia. [Valga como referencia el que en 2024, en el ámbito de la UE-27, se registraron 63 descarrilamientos significativos, lo que supone globalmente una tasa de 0.014 descarrilamientos por millón de km. recorridos (En España, 2024, 205 millones de trenes-km)] 

Al llegar hasta aquí aflora, inevitablemente, una sensación perturbadora: el accidente de Selby, aun siendo de muy baja probabilidad, ocurrió efectivamente y con dramáticas consecuencias. ¿Por qué?¿Podría haberse previsto?¿Cómo? ...Preguntas inquietantes. Pero tranquilo, dispongo para ella de una valiosa respuesta de amplio espectro: he supuesto antes -recordemos- que la fatalidad existe. Sí, será eso: se trató de una pura fatalidad.

Accidente de Adamuz: ¿otra fatalidad?


Pues bien, ahora voy a aproximarme al trágico accidente de Adamuz. Con prudente distancia. Y utilizando la información contenida en unas referencias muy básicas: la reciente Nota del CIAF, y algunas fotos; por el momento, ésta, que supongo refleja el escenario tras el accidente sin otras alteraciones.

Foto 5. Rotura de carril en zona de accidente (Adamuz, 18 enero 2026)
Foto: El Economista    Texto: JRS

Pero antes un breve inciso. Los desvíos ferroviarios son elementos muy complejos y críticos de la vía. Suponen puntos singulares, relativamente frecuentes, fundamentales para la explotación ferroviaria, y, algo muy importante, donde tiene lugar un cambio significativo en la flexibilidad de la vía, dada la enorme rigidez que les es necesaria para cumplir con su objetivo funcional. No debe olvidarse que por la vía desviada, en función del tipo, en una línea de alta velocidad deben permitir velocidades de 160-220 km/h, con el fin de que una eventual banalización (circulación de los trenes a contravía de su sentido 'natural') pueda hacerse sin afectar a los tiempos de marcha por una excesiva reducción de velocidad.

La foto 5, refleja, especialmente a los especialistas, algunas cosas de las que ocurrieron en las inmediaciones del desvío 645. Carriles deformados por el trotar desbocado de ejes descarrilados. Un tramo de carril acostado hacia la derecha, entre el punto donde se detectó la rotura y su unión al desvío. Daños en la parte central de las traviesas. Una relativa integridad estructural del desvío, que mantiene su posición previa de servicio para el paso del S-109 (Iryo): por la vía directa... a pesar del formidable maremágnum de esfuerzos a los que se vio sometido, entre ellos quizás el impacto sobre su estructura de uno (o varios) bogies descarrilados a velocidades próximas a 200 km/h.

Lo que se ve invita a su vez a hacerse preguntas sobre lo que no se pudo ver. ¿Por qué rompió también el carril ´derecho su amarre con el desvío y no se limitó a 'abrirse' ante los esfuerzos laterales? Los daños en la parte central de las traviesas ¿lo fueron por ejes descarrilados? El desvío 645 ¿tuvo el infausto efecto de orientar hacia la vía de circulación par -o lo que es lo mismo, al desastre- a los vehículos descarrilados?. 


Foto 6. Esquema videográfico del entorno ferroviario de Adamuz en momentos posteriores al accidente del 18 de enero de 2026. Bajo la fecha, el aparato de vía (desvío) 645; enfrente, el 644 formando escape. Se señalan asimismo la posición de tres trenes (cantones ocupados, marcados en rojo): los dos implicados en el accidente, y otro que seguía al Iryo
Foto: RRSS

En lo relativo al desarrollo del accidente, la imagen que muestra abajo la foto 7 (es decir, la zona que se ve al final de la foto 5) refleja en mi opinión, a través el estado visible de la vía, algunos de los colosales esfuerzos que se manifestaron durante aquél. En esta ocasión es el desvío 644, conjugado con el 645 en un escape (ver foto 6), el que se ve severamente afectado: los carriles exteriores (izquierda sentido Córdoba) tanto del cambio como de la vía principal par aparecen arrancados de cuajo de sus fijaciones. 

Ello invita también a preguntarse si habría sido porque en esta zona confluyeran las formidables interacciones, primero y en un sentido, de los bogies descarrilados del Iryo, y luego, en sentido opuesto y tras el choque, de los vehículos que aparecen en la foto, uno de los cuales es el tercero del Alvia S-120. Los dos de cabeza, que encajaron quizás la mayor parte de la energía del brutal choque con el Iryo S-109 y su posterior proyección fuera de la caja de la vía hacia el terraplén, resultaron catastróficamente dañados. Uno de ellos parece ser el tumbado a la izquierda de la foto 7. 

Foto 7. Zona del accidente vista desde el desvío 644. Conjuntamente con el 645 (identificado en la foto 5) forma el escape que comunica las vías par e impar al sur del PIB de Adamuz
Foto: El Diario

El escape de los desvíos 645-644 parece erigirse así en uno de los protagonistas de la tragedia: si bien es ajeno al origen del descarrilamiento, su geometría fue determinante en la gravedad de sus consecuencias. Los detalles habrán, sin duda, de ser esclarecidos, pero la mera existencia del desvío 645 a pocos metros del lugar de la  rotura de carril puede haber sido decisiva para desencadenar, como involuntario concomitante, insisto, la tragedia. 

De no haber estado allí, puede suponerse a partir de la experiencia contrastada de algunos eventos similares en la historia del ferrocarril, que el tren descarrilado hubiese mantenido muy probablemente la integridad de su composición, forzando los coches de cabeza (1 a 5) al resto de vehículos a no alejarse demasiado del eje de la vía propia hasta su total frenado. En ese aspecto concreto, la tipología del accidente de Adamuz se antoja similar al de Selby antes referido; en éste, y como quedó descrito, tras recorrer 500 metros desde el primer choque, el encauzamiento del tren descarrilado por un desvío que encontró en su camino le condujo, tras invadir la vía adyacente, al fatal encuentro con el tren carbonero.

En la alta velocidad, descarrilamiento no significa necesariamente desastre


Sin embargo, y para proporcionar argumentos de contraste, -en este caso, de descarrilamientos a alta velocidad en los que el tren se mantuvo íntegro hasta la parada, sin descomponerse estructuralmente ni invadir la vía adyacente- de nuevo la historia del ferrocarril sirve de gran ayuda. 

Hay constatados -en España, sin ir más lejos- alguno que devino en relativamente leve por sus consecuencias (sobre todo, por la ausencia de desgracias personales). Es el caso -aquí su informe público- del AVE 0043, tren Talgo S-112, que al descarrilar el 12 de mayo de 2017 uno de sus rodales circulando a 268 km/h por un desvío con la punta del corazón móvil roto (el 514 del Puesto Intermedio de Banalización de Brazatortas) se mantuvo íntegro en su propia vía hasta su parada total en un proceso de frenado que se extendió durante 3.489 m.

Aunque quizás el caso más espectacular de la historia ferroviaria es el del TGV 7150 en la línea LGV Nord (Francia, Haut Picardie) que, circulando a 294 km/h (21/12/93), pasó por encima de una antigua estructura de la I Guerra Mundial -inadvertida en la construcción de la línea- que cedió; el tren circuló con cinco vehículos descarrilados durante 2,3 kms., pero mantuvo su integridad estructural sin invadir la via contraria. Al final solo se contabilizó un herido leve. 

El paso a 294 km/h por este agujero (7 x 4 x 1,5 m.) hizo descarrilar al TGV 7150.
Foto: TGV Web

¿Cisnes negros?


Recapitulo ahora lo ocurrido en Adamuz bajo la misma perspectiva que lo hice en el caso de Selby: un tren (Iryo) circulando a cerca de 200 km/h descarrila (tras una rotura de carril cuya causa, por ahora, es desconocida); a pocos metros existe un desvío (el 645); parte del tren descarrilado invade la vía adyacente; otro tren (Alvia) circula en sentido opuesto por ella, también cerca de los 200 km/h (pocos segundos después de su invasión por coches -o componentes, ¿un bogie?- del tren descarrilado). 

De nuevo ha vuelto a ocurrir: un evento de muy baja probabilidad y muy alto impacto, muy difícilmente previsible: ¿un Cisne Negro?. Como he intentado reflejar comparando dos situaciones reales, en mi opinión, resulta especialmente inquietante el que la presencia de un desvío en la deriva de los vehículos descarrilados en los accidentes de Selby y Adamuz pueda haber actuado como multiplicador de sus víctimas. Entonces -aquí una pregunta clave- ¿tiene sentido, como medida preventiva, plantearse evitar la presencia de los desvíos en una red ferroviaria?. No, no lo tendría; porque si lo tuviera no estaríamos hablando del ferrocarril que conocemos. 

Por ello surge, pues, otra vez la tentación de utilizar la cómoda hipótesis que me establecí al comienzo de esta entrada: el accidente de Adamuz se ha producido, simple y llanamente, porque la fatalidad existe. Pero no, ya no quiero hacerlo; estoy ya llegando al final y por ello vuelvo precisamente a lo que decía al principio de esta entrada: la fatalidad no existe. Sobre todo, porque quizás el progreso sea, entre otras muchas cosas, eso, una batalla constante por no sucumbir a la seducción de la fatalidad.


En todo caso, y aunque no recuerdo haberlo visto subrayado explícitamente, creo que puede afirmarse que el trágico accidente de Adamuz tiene un carácter pionero mundial. Esa imprevisible concatenación de una serie de circunstancias de muy baja probabilidad de ocurrencia en un tramo de línea de alta velocidad 'pura' (LAV Madrid-Córdoba) e involucrando a dos trenes que han chocado a una velocidad relativa próxima a los 400 km/h, conforma un accidente no ya excepcional, sino hasta ahora verdaderamente único en la bicentenaria historia del ferrocarril mundial. Imagino que por ello, y entre otros, los fabricantes de los dos  trenes implicados -de estructura no articulada; de tracción distribuída; uno de ellos (S-120) de ancho variable- aprovecharán la oportunidad que ofrece tan excepcional contexto para analizar su comportamiento estructural y dinámico ante las colosales solicitaciones a los que fueron sometidos.

Ese insólito carácter global debería, en mi opinión, servir también para matizar ciertas reacciones y actitudes reflejadas tanto por particulares como por profesionales -ferroviarios o no- frente a los variados eventos que vienen componiendo el complejo desarrollo de esta dolorosa tragedia, tan expuesta en los medios, y ante cuya interpretación parece aconsejable una especial prudencia hasta disponer de datos firmes. Por eso -creo yo- hay que dejar, pues, a los especialistas competentes para que analicen con profundidad y serenidad lo ocurrido y confiar en que los aprendizajes que se deriven de ello supongan un avance efectivo en ese largo y afanoso camino de la reducción de los riesgos asociados con el transporte ferroviario. 

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JRSM. 24 de enero de 2026


La Mikado de Horna agoniza en su tiempo de descuento


 

Entre estas dos imágenes median poco más de tres años. Tres años de incuria, de abandono, quiero decir. Como era de esperar, progresa adecuadamente: su ruina, por supuesto.
Foto: JRSM. noviembre 2022 y enero 2026

Las locomotoras de vapor, sujetos y objetos culturales

Cada una de las locomotoras de vapor remanentes en nuestro tiempo es, en sí misma, un homenaje tangible a la decisiva contribución del ferrocarril a la civilización durante los últimos dos siglos. Acercarse a ellas supone disfrutar la oportunidad de admirar cómo el ingenioso concierto del agua, del carbón y del hierro que conforma su estructura y mecanismos, hizo posible, bajo el gobierno del talento, esfuerzo y la habilidad del ser humano, una de las revoluciones más decisivas en la historia de la Humanidad. 

Ello, entre otras consideraciones -vg. su notable potencial didáctico en el contexto de la historia del transporte-, justifica el interés cultural de la conservación de los escasos -especialmente en España- ejemplares supervivientes de locomotoras de vapor. En relación con una de ellas, la aún existente en lo que fueran terrenos de la estación de Horna-Villarcayo, al norte de Burgos, emplear el término conservación se antoja especialmente impropio; su maltrecha condición es un magnífico exponente de desidia en la gestión de patrimonio cultural, en este caso, del típicamente ferroviario.

El Plan Merindades, un proyecto fallido

La locomotora (141F-2401), con su rodaje de cuatro ruedas motrices, es un genuino ejemplar de las todo terreno que protagonizaron el fin de la tracción vapor en España de modo similar a otros ferrocarriles. Construída en 1958 (Euskalduna), fue dada de baja en 1975 en el depósito de Miranda de Ebro, al que estuvo asignada toda su vida activa, por cierto relativamente corta para los estándares de la tracción.

Locomotora Mikado 141F-2402, siguiente en la serie a su hermana de Horna-Villarcayo, en sus años activos al frente de un ómnibus en Salas de los Infantes
Foto: Martin Dietrich (facebook Historia Ferroviaria Española)

Fue trasladada, en aceptables condiciones para su conservación, al menos, estética, a la estación de Horna-Villarcayo en la primavera de 1991, en un momento de amplio voluntarismo -que se ha demostrado injustificadamente optimista- traducido en un gran interés de las administraciones locales por conservar el patrimonio ferroviario como reclamo turístico o para futuros proyectos de trenes históricos.

El traslado se hizo en el marco del Plan Merindades, promovido a comienzos de los 90 por la fundación local Sol-Hachuel, un proyecto pionero de desarrollo rural (dentro de un marco más amplio auspiciado por Renfe, Inem y la Federación de Municipios y Provincias) que pretendía convertir la estación de Horna en un gran centro de formación y turismo ferroviario, en el que la locomotora sería su protagonista principal. Sin embargo, ya a mediados de la década, la falta de financiación y apoyo institucional hizo que la fundación abandonara el proyecto, condicionando con ello el penoso futuro de la desventurada máquina.

Otra Mikado ejerciendo de lo suyo por el sugerente paisaje del norte de Burgos cercano a Puentedey, no lejos de Villarcayo.
Foto: Manuel Maristany (facebook Historia Ferroviaria Española)

Burocracia estéril para un sostenido abandono

Tras el fracaso del proyecto de la Fundación Sol-Hachuel -hoy sin actividad conocida-, la locomotora quedó en una especie de limbo legal en su emplazamiento de Horna hasta que en 2002 la FFE envió una propuesta formal al Consistorio de Villarcayo para que asumiera la titularidad de su depósito. Aunque no fue, sin embargo, hasta enero de 2005 -más de una década después de la llegada de la locomotora- cuando se estableció un marco legal (Contrato de Depósito de Material Histórico Ferroviario) entre la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) y el Ayuntamiento de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja. 

En ese contrato, que reflejaba que era la FFE quien mantenía la propiedad de la máquina, se establecieron obligaciones a cargo del Ayuntamiento -custodia y conservación preventiva en buen estado; aseguramiento civil y de daños, etc.- y un período de depósito al final de cual, de no cumplirse las condiciones, se facultaba a la FFE para resolver el contrato y reclamar la devolución de la locomotora o indemnizaciones por daños.

Amparada en el sostenido incumplimiento municipal que supone el deterioro patente de la locomotora -subrayado en su Lista Roja por la asociación Hispania Nostra- la FFE promovió en marzo de 2022 la resolución efectiva del contrato, la restitución de la máquina y su transporte a Alicante y el cobro, tras una fuerte reducción de las pretensiones iniciales, de una indemnización por daños de 108.000 €, pagaderos por el Ayuntamiento durante dos años en cómodos plazos mensuales. Una vez más, los contribuyentes, paganos a escote, de los desafueros de gestores incompetentes.

La desventurada Mikado de Horna, cerca de San Felices (La Rioja) en sus tiempos activos
Foto: Barry Mounsey (archivo Ramos Vicente-facebook Historia Ferroviaria Española)

El presupuesto previsto inicialmente (40.000 €) se ha mostrado insuficiente para el traslado a Alicante, al quedar desierto el proceso de licitación; a finales de 2025 la FFE publicó una nueva licitación por 72.000 €, aunque expertos logísticos parecen evaluarla en no menos de 100.000 €, previniendo en todo caso de lo azaroso de la operación, dado el lamentable estado de la máquina. Por otra parte, en febrero de 2025, la Asociacion Ferroviaria y Cultural Reino de León , radicada en Villadangos del Páramo, se ofreció para rehabilitarla estéticamente. Y para mayor complicación y tras el encuentro con diputados del PSOE en junio de 2025, parece que la FFE se abrió a seguir manteniéndola en Horna...siempre, eso sí, que el Ayuntamiento comprometa un gasto anual de 40.000 € en su conservación y vigilancia.

El pasado, lamentable; el futuro, inquietante

Como se ve no es escaso en espinosas vicisitudes este asunto, cuyo estado actual lo resume el acuerdo del Ayuntamiento de Villarcayo (diciembre 2025) en el que aprobó por unanimidad de todos los grupos municipales solicitar la paralización del traslado a León si la última licitación de transporte en curso volvía a quedar desierta, comprometiéndose a buscar fondos -¡a buenas horas!- para proveerle un techado protector en la propia estación de Horna.

A falta de mejor servicio -algo es algo-, la aherrumbrada caldera de la máquina sirve de soporte a efusiones románticas un tanto montaraces
Fotos: JRSM. Enero 2026 

En resumen, a fecha de enero de 2026, y tras un patente abandono de 35 años cuyo consecuente deterioro -progresivo e implacable- tengo ocasión de constatar en cada una de mis ocasionales visitas, no está aun claro si la locomotora se quedará en Horna o se marchará (a Villadangos), a encarar su nuevo destino, inevitablemente incierto, a tenor de la lamentable experiencia previa.

Pues por ello, cada vez que paso por aquí, no puedo evitar el repelús, la sensación de que será la última vez que la vea. A esta animosa e indefensa máquina, que tras más de tres décadas de abandono a la dura intemperie de las Merindades, de permanente exposición al vandalismo de los desaprensivos, aún intenta mantener, contra toda esperanza, un atisbo de su antigua prestancia. Aunque parece evidente, en fin, que si la situación no cambia radicalmente -y pronto- su ruina definitiva es inevitable; su tiempo, ya en el descuento, parece, pues, acabarse. 

A la vista del implacable progreso de su deterioro, incluso la mera reconstrucción estética se antoja tarea cada vez mas complicada
Foto: JRSM

Y a ello han contribuído, no debería olvidarse, actitudes concretas: unos, no ejecutando sus proyectos de acondicionamiento y rehabilitación ni asegurándole un mínimo de cuidado; otros, despreocupándose largamente del seguimiento de aquéllos. Todos, en fin, tienen su cuota de responsabilidad -de la que no responden, por cierto- en el camino que ha llevado a su deterioro actual y que evidencia, una vez más, la descuidada e insensible actitud  de poderes públicos y organizaciones relevantes hacia elementos significativos del patrimonio ferroviario español.

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JRSM. Enero de 2026


El silencioso latido del tiempo ferroviario: relojes icónicos en el siglo XXI


Foto: Network Rail Media Centre

El ferrocarril, impulsor decisivo de la globalización...del tiempo

El mundo de los relojes ferroviarios enraíza directamente en la historia de la sincronización de las actividades humanas. Es bien conocido cómo la necesidad de asegurar la explotación ferroviaria impulsó decisivamente el establecimiento de una hora 'global' -un tiempo estándar comúnmente compartido- y no un tiempo meramente local, tal como ocurría antes de la llegada del ferrocarril. En este sentido fue pionera la compañía Great Western Railway (GWR), que ya en fecha tan temprana como 1841 estableció la hora de Londres, y no la local, como referencia para los horarios de los trenes de la compañía.

Los viajeros de la compañía británica GWR eran prevenidos (1844) de los ajustes de tiempo locales necesarios para sincronizar la marcha de los trenes, que se regían por el horario de Londres. Se observan diferencias de hasta 18 minutos.
Fuente: Science Museum (UK)

Este valioso papel del ferrocarril en la estandarización del tiempo, ha generado una rica tradición de relojes ferroviarios con interesantes ejemplos de variado diseño y tecnología que enriquecen la historia ferroviaria hasta nuestros días. Algunos países han venido desarrollando, incluso, modelos específicos que, como veremos más adelante, permiten identificarlos de manera inconfundible. Entre ellos merece, por cercano, una referencia el popular reloj de doble cara (en cuña), suspendido en una ménsula de hierro fundido y fabricado por el relojero francés Paul Garnier, que funcionaba como esclavo de un patrón situado en el vestíbulo, y que ha sido tan habitual durante décadas en los andenes de las estaciones españolas.

Algunos modelos de relojes ferroviarios han constituído señas de identidad de los ferrocarriles respectivos, en este caso España (reloj esclavo de andén Paul Garnier), Alemania y Suiza (izda. a dcha.)
Fuente: Blog Maquetas y Modelos (https://maquetasandmodelos.blogspot.com/2014/08/) y Flickr (https://www.flickr.com/photos/ipomar47/21476391292)

Y desde luego, en términos de simbolismo relativo a la opulencia de las grandes compañías ferroviarias, sería quizás ocioso discutir la primacía mundial del espectacular reloj (1913) de la Grand Central Terminal en Nueva York. Situado sobre el mostrador de información, tiene sus cuatro caras de ópalo; se le atribuye un valor superior a los diez millones de dólares.

Bajo la cúpula de la Grand Central Terminal, cuatro esferas de ópalo marcan el tiempo de miles de viajeros en el corazón de Manhattan
Fuente: Wikipedia

Gran Bretaña se renueva: doble flecha hacia el futuro


En todo caso, aún hoy, los relojes siguen manteniendo un potente poder simbólico y de forja de identidad para las compañías ferroviarias. En tal sentido, Network Rail (NR) -el Adif de Gran Bretaña, por simplificar- ha desvelado recientemente el nuevo modelo 'oficial' de reloj a utilizar a partir de ahora en los ferrocarriles británicos. Es el primero desde que en 1974 se editara la revisión del manual de diseño de British Rail, y ha sido elegido el propuesto por la empresa Design Bridge & Partners tras un disputado concurso internacional con un centenar de empresas concurrentes. 

El reloj ha sido diseñado con el fin de que los viajeros puedan leerlo con facilidad en medio del ajetreo de estaciones concurridas, y también con el objetivo de que su posición en las pantallas informativas pueda servir de punto de encuentro y guía a los transeúntes. El primer reloj, con un diámetro de 1,8 m., ha sido instalado en la estación del Puente de Londres, a la espera de su despliegue en otras estaciones de la red.

Nuevo modelo de reloj oficial de los ferrocarriles británicos (estación de Puente de Londres): doble segundero en acción
Fuente: Network Rail

El reloj -digital, en una referencia al futuro- contiene en su diseño algunos interesantes atributos que conviene subrayar brevemente. Aunque antes de ello merece la pena hacer un poco de historia recordando el logo de la doble flecha que, diseñado por Gerry Barney en 1965, popularizó la identificación visual de los ferrocarriles británicos, entonces bajo la forma de la empresa nacional British Rail (BR). La robustez del logo la subraya el hecho de que se ha decidido usarlo también en el futuro por la compañía nacional Great British Railway (GBR), el organismo público estatal que operará la infraestructura y la mayoría de servicios de pasajeros en Gran Bretaña y que actualmente se halla en curso de estructuración legal.

Pues bien, volviendo al diseño del nuevo reloj, quizás su elemento más original sea el segundero, de cautivador atractivo. En lugar de una aguja convencional, actúa como tal el icónico logo de la doble fecha -en un guiño al pasado del ferrocarril británico-, que dividido en dos recorre en sentidos opuestos la circunferencia del dial hasta reencontrarse cada sesenta segundos en la posición central de las 12.

Desde 1965, la identificación visual de los ferrocarriles británicos ha reposado sobre este icónico logo (Doble Flecha), que aparece ahora en original movimiento alrededor de la circunferencia del reloj
Fuente: BR Design Research Unit. Gerry Barney (1965)

Otro atributo significativo es la propia tipografía, respecto al que quizás convenga aproximarse con un poco de detalle para comprender mejor algunos de los retos que enfrenta la moderna señalética. Antes de 1960 la rotulación de las estaciones del Reino Unido era un caos visual heredado de la época victoriana; cada compañía tenía su estilo propio, lo que complicaba la lectura rápida de horarios e indicaciones. En 1964, British Railways acometió un ambicioso proyecto de identidad corporativa, concretado en un manual de diseño que incluyó, entre otros, la creación del logo de la 'doble fecha' antes referido. Jock Kinneir y Margaret Calvert fueron los encargados de crear un sistema visual coherente. 

El resultado fue (1965) la Rail Alphabet, una tipografía diseñada específicamente para ser leída por personas en movimiento o bajo condiciones de iluminación difíciles (niebla, lluvia o zonas oscuras). En su obsesión por la legibilidad Calvert hizo ingeniería visual, disponiendo un espaciado muy generoso entre letras para evitar su fusión en la distancia, lo que asimismo se veía favorecido por su diseño sans-serif (sin remates). Por otra parte, las minúsculas tienen una altura proporcionalmente grande respecto a las mayúsculas, lo que ayuda al ojo a reconocer las formas de las palabras de un solo vistazo (lectura por silueta).

La Rail Alphabet era un tipo de letra previsto para ser impreso en carteles de madera o metal, propios del soporte de señalización de la época. Por ello se ha hecho necesaria su adaptación a los tiempos actuales, con el fin de su mejor legibilidad en pantallas donde los píxeles pueden engrosar o deformar los trazos finos. La Rail Alphabet 2 (RA2), como ha sido identificada la nueva familia tipográfica completa que incluye también nuevos pictogramas, es algo más afilada, ligera y compacta, lo que permite poner nombres largos de estaciones sin tener que reducir mucho el tamaño de la fuente.

Por otra parte, la versión de los años 60 se diseñó para luz reflejada (foco que ilumina un cartel). Hoy las pantallas LED emiten su propia luz, lo que provoca un cierto efecto de irradiación capaz de hacer que letras gruesas lo parezcan más y se toquen entre sí. La RA2 ha sido corregida para compensar ese brillo, por lo que puede considerarse una especie de 'fuente nativa digital', capaz de mantener una buena legibilidad tanto en un móvil como en un gran panel de estación.




Tipografía Rail Alphabet 2 usada en el nuevo modelo de reloj ferroviario británico (2025)
Fuente: Rail Alphabet Wikipedia
 
El diseño del nuevo reloj, en el contexto de la celebración del segundo centenario de los ferrocarriles británicos, busca -según los responsables creativos- relacionar su pasado y su futuro, proyectando una identidad moderna y coherente. En ese sentido, la convivencia de un símbolo histórico tan consolidado como la doble fecha (analógica) con una moderna tipografía (digital) representa ese objetivo integrador pretendido en el diseño de un objeto que busca convertirse en un signo de identidad ampliamente reconocido en el ámbito nacional.

El arte de detener el tiempo: el 'Stop & Go' de Hilfiker, símbolo nacional suizo


Pero hablar de relojes ferroviarios hace inevitable referirse al que es, sin duda uno de sus iconos mundiales indiscutibles. Diseñado en 1944 por Hans Hilfiker, ingeniero y diseñador, empleado de los ferrocarriles federales suizos (SBB), responde al objetivo de éstos por trasladar su secular obsesión por la puntualidad a un icono nacional que, además, sirviera para garantizar el cumplimiento riguroso de los horarios de salida de los trenes.
 
Estación de Zurich. El legendario reloj de los ferrocarriles suizos.
Foto: JRS

Hilfiker dotó a su austero diseño de una poderosa simplicidad. Priorizando lo funcional sobre lo vanguardista sustituyó las cifras horarias por trazos negros marcados con rotundidad sobre el fondo blanco de la esfera. Aunque quizás el elemento de mayor originalidad lo constituya, de nuevo, el segundero. De color rojo -que junto al blanco del fondo son los propios de la bandera suiza- recuerda con su forma  el bastón utilizado en la red suiza para dar salida a los trenes.

El legendario Hilfiker, omnipresente en las estaciones suizas
Foto: JRS

Y su funcionamiento refuerza la obsesiva atención suiza a la puntualidad. En efecto, centrándose en la idea de cumplir -al minuto, tal como lo reflejan los horarios- la hora de salida de los trenes, todos los relojes de las estaciones están sincronizados con el reloj patrón existente en Zurich que manda una señal exacta cada minuto para movilizar al segundero; éste tarda 58,5 segundos en dar una vuelta completa a la esfera y espera 1,5 segundos hasta que recibe la señal del minuto siguiente. Con ello se busca suscitar una metáfora de la legendaria puntualidad suiza: el tiempo se detiene durante un instante, en una especia de silencio visual que sirve para asegurar la perfecta sincronía nacional a comienzos del minuto siguiente.

El catálogo de Mondaine -licenciatario comercializador exclusivo desde 1986- contiene variadas presentaciones del reloj ferroviario diseñado por Hilfiker. 


Solo los relojes de la versión Stop2Go reproducen el original movimiento del segundero del modelo oficial; por cierto a unos precios consonantes con su carácter exclusivo
Foto: Catálogo Mondaine. https://www.mondaine.es/40-stop2go?bsf=bsf=/&bspag=1/&bspag=/

Resumiendo, el funcionamiento del reloj, que marca los segundos de manera inexacta, subraya con precisión especial la llegada de cada nuevo minuto. Propiedad intelectual del estado suizo, desde 1986 su licencia exclusiva de fabricación y comercialización pertenece a la empresa relojera Mondaine, y está fuertemente protegido por derechos de autor, tal como dolorosamente comprobó la compañía Apple en 2012: tras una reclamación, se estima tuvo que pagar nada menos que 17 millones de dólares por utilizarlo indebidamente en su aplicación IOS 6 clock del iPad.

Japón: excelencia en puntualidad basada en relojes de bolsillo


Para completar esta breve referencia a los relojes ferroviarios no puede faltar la mención al reloj de bolsillo japonés que, a diferencia de los modelos descritos hasta ahora y concebidos, sobre todo, para el paisaje de las estaciones, se considera forma parte de un ajuar personal: el del maquinista, nada menos.

Diversos tipos de cabina de material rodante japonés. Incluso en los vehículos mas modernos existe un alojamiento específico para el reloj de bolsillo del maquinista
Foto: Seiko Railway Watches & Web Japan

Y es que en Japón, país donde también la observancia estricta de la puntualidad es objeto de obsesiva atención, constituye un gesto ritual el que cada vez que un maquinista sube a la cabina de un tren de viajeros, posiciona su reloj de bolsillo (habitualmente un Seiko Precision) en un alojamiento específico diseñado a medida en el pupitre de conducción, dentro del campo de visión habitual del maquinista.

Seikosha, Tipo 19. Primer reloj doméstico elegido como oficial por los ferrocarriles japoneses (1929)
Foto: Seiko Railway Watches https://www.plus9time.com/blog/2017/7/16/seiko-railway-watches

En 1929 los ferrocarriles japoneses decidieron adoptar el modelo Seikosha Tipo 19, como reloj oficial. A partir de él se han ido sucediendo actualizaciones que, sin embargo, han mantenido su diseño analógico original, austero pero altamente práctico: excelente legibilidad gracias al contraste del blanco de la esfera y el negro de marcas y a unos números de rotunda visibilidad.

A lo largo de los años el diseño del reloj ferroviario Seiko no ha experimentado cambios radicales
Foto: Seiko Railway Watches

En la actualidad el modelo más usado es el Seiko 7C21, resistente a los fuertes campos magnéticos existentes en las modernas cabinas repletas de componentes electrónicos y con una duración de batería de 10 años.

Modelo 7C21 (SVBR003), de cuarzo, en uso desde 2014. Su precio aproximado es de 150 euros.
Foto: Seiko Railway Watches

Finalmente, el reloj interviene en las actuaciones propias del llamativo método de seguridad laboral Shisa Kanko (señalar y hablar), ampliamente implantado en Japón y que busca reducir los errores humanos haciendo que los trabajadores señalen físicamente un objeto o instrumento y verbalicen su estado o acción: en el caso de la conducción de un tren, al llegar o pasar por cada estación, el maquinista señala con el dedo el reloj y dice en voz alta la hora exacta. Con ello se pretende establecer un vínculo entre el ser humano, el reloj y la máquina que facilite la precisión en el cumplimiento de los horarios.


En un mundo donde con frecuencia domina la agitación -el movimiento de los trenes, el bullente deambular de las personas- el reloj ferroviario a lo largo de su historia ha aportado, a través de su latido sincrónico, un sentido de ordenación en su funcionamiento transmitiendo de algún modo la necesidad de hacer pausas que recompongan, que subrayen, una referencia clave para el ser humano: la que marca la huella del tiempo. 

Es quizás por ello que, desde el minimalismo suizo que lo detiene un instante para sincronizar una nación, hasta el nuevo diseño británico que transforma en segundero digital un reconocible logo de su historia, el ferrocarril siempre ha necesitado ponerle cara al tiempo. En un trasunto simbólico de nuestra época, el paso de las agujas mecánicas a los píxeles digitales del nuevo reloj británico invita a interpretarlo como un reflejo de la transición de nuestra sociedad desde lo mecánico hacia lo cibernético. En todo caso, y como contraste, la presencia del reloj de bolsillo en el pupitre de conducción de los maquinistas japoneses, actuando a modo de amuleto de precisión en uno de los entornos fundamentales de la operación ferroviaria, mantiene todavía un sentido de humanización en el discurrir del tiempo de los trenes. No todo está perdido, pues.


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JRSM. Enero de 2026

















La 'adecuación' a la leonesa: nuevo e inquietante eufemismo ferroviario

 Entre todos la mataron y ella sola se murió. Eso, a no ser que cambien mucho las cosas, podrá afirmarse en el futuro respecto a la penosa gestión habida durante los últimos años de la oportunidad ofrecida por el ferrocarril de vía estrecha para proveer alternativas de movilidad, idealmente en un ámbito combinado urbano y regional, a la hermosa ciudad castellana.

Comencemos con algo de historia. A través de un ramal de 34 kms. León quedó unida en Matallana (1923) al trazado de El Hullero, un ferrocarril de tan estrecha vía como ancha e interesante historia que, aunque concebido  a finales del siglo XIX fundamentalmente para encauzar entre La Robla y Bilbao el carbón leonés y palentino necesario para la siderurgia vasca, supuso también durante décadas una valiosa alternativa de comunicación para las poblaciones situadas a lo largo del apartado territorio de su discurrir. 

De vocación original carbonera, el Hullero, (ferrocarril de La Robla a Bilbao) prestó durante décadas un valioso servicio de transporte de viajeros a lo largo de la apartada traza de su recorrido
Foto: L.G.Marshall  Fuente: Blog Trenes y Tiempos (Angel Rivera). Crónicas de la vía estrecha (CIX)

Perdida hace tiempo su primaria razón de ser e inserto en un contexto socioeconómico muy distinto al existente en su origen, este ferrocarril sobrevive precariamente desde hace años con un tráfico escaso en la mayor parte de su recorrido, ausentes de él las mercancías y con un limitado tráfico de viajeros concentrado en sus extremos, propio de las cercanías hasta Valmaseda en el vizcaíno, y con un carácter más regional -en un ámbito de distribución de población muy distinto al vasco- hacia Cistierna y Guardo, en el leonés. 

En León, la situación de su estación (conocida como de Matallana)algo apartada del centro, y el apogeo del desarrollo entusiasta -y temerario en no pocos casos- de ferrocarriles urbanos en nuestro país a comienzos del corriente siglo animó el interés por materializar en la ciudad una iniciativa del tipo tren-tram, (tren-tranvía) en la que los trenes del operador ferroviario pudieran penetrar en la trama urbana a través de la nueva red tranviaria prevista. 

En tal sentido, hace ya mas de tres lustros, se formalizó un convenio destinado a mejorar (sic) 'la movilidad, la cohesión social y la comunicación en un área que afecta directamente a gran parte de la población de la capital leonesa'. Y ello básicamente a través de la prevista compatibilización de la red ferroviaria de vía métrica con una 'nueva red de tranvías ' a desarrollar por el Consistorio leonés de la época. 

Inauguración de la Estación de Matallana en 1923 en León. Archivo Banca Fernández-Llamazares
Fuente: ileón (https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/estacion-matallana-cumple-hoy-cien-anos-trenes-decada_1_10249501.html)

Con el fin de llevar a cabo las obras de integración urbana del ferrocarril en ese contexto, en 2011 se interrumpió el tráfico a partir del apeadero Asunción-Universidad, lo que supuso alejar casi más de dos kilómetros la cabecera ferroviaria de la terminal leonesa. 

Un alejamiento que, ¡ay!, se suponía temporal, pero que se mantiene desde hace ya casi tres lustros. Porque, en efecto, se adaptó -aunque no sin problemas, en menos de una década, relativamente rápido para las escalas al uso- el trazado ferroviario al tranviario; pero sin embargo, dando muestras del marasmo institucional que aqueja con tanta frecuencia a las inversiones ferroviarias, y en un marco de generalizado desinterés difícilmente disimulable, no se ha encontrado una solución que permita materializar el proyecto previsto.

La estación leonesa de Matallana, ahora en tránsito -en el mejor de los casos- de convertirse en mero inmueble histórico



El desierto acceso 'tranviario' a la histórica estación leonesa espera -sin esperanza a lo que se ve-, la vuelta de los trenes
Fotos: JRS

Mejor dicho, no se había hallado. Porque recientemente, y poniendo a prueba -¡de nuevo!- la capacidad de sorpresa del público en general, el propio ministro del ramo, terciando a su peculiar modo en la agria controversia -ribeteada de gresca política- que se ha generado en la ciudad, califica a estas alturas de 'un tanto disparatado' el proyecto (de integrar el tren de FEVE en el centro de León), verbalizando así su carpetazo oficial tras una errática y desdichada andadura. 

Argumenta también, haciendo patente con ello su desconocimiento al respecto, que 'ni siquiera existe material rodante disponible en el mundo'. Más allá de las evidencias existentes en otros lugares que lo contradicen, no pocas con vehículos híbridos, olvida el ministro el larguísimo -once años, complejo y costoso- proceso de homologación previo a la entrada en servicio de los tren-tram del Trambahía gaditano, que convirtieron en cualificados para su utilización mixta (RFIG-urbana) tranvías CAF cuyo diseño original no lo era. Al fallido servicio tranviario leonés lo sustituirá, eso sí, -anticipa Puente en su ocasional oficio de vocero- un autobús eléctrico lanzadera.


El Trambahía gaditano, en Río Arillo ejemplo de la (costosa) factibilidad de homologar material rodante para usos tren-tram
Foto: https://trambahia.es/es/innovacion

El Trambahía en un tramo urbano
Foto: https://elperiodicodechiclana.com/trambahia-chiclana-cadiz/

Trenes-tranvía, exclusivamente diesel-eléctricos entregados por Stadler (2015) a la ciudad de Puebla (México) lo que confirma la utilización del concepto en redes integralmente no electrificadas
Foto: https://es.wikipedia.org/wiki/Stadler_Citylinks#/media/Archivo:Tren_guardado_en_taller.jpg


Tranvías híbridos Stadler (600/750 V c.c. - motor diesel) proporcionan transporte urbano y regional a la ciudad alemana de Chemnitz desde 2015
Foto: https://en.wikipedia.org/wiki/Stadler_Citylink

El olvidadizo ministro olvida también en su intervención explicar cómo se van a dilucidar -quizás sepa algo el maestro armero- las responsabilidades decisorias acerca de una obra estéril ya ejecutada (la referida adaptación tranviaria urbana) valorada en cerca de ¡20 millones de euros! de dinero publico, y ahora, a lo que parece, en trámite de 'adecuación'  (léase -Adif dixit-, cobertura con asfalto) para permitir la circulación de los autobuses...¡por encima de las vías tranviarias!. Y también, de camino, omite explicar cómo se compadece esta decisión  (que obligará a los animosos viajeros ferroviarios que quieran llegar al centro de León a un disuasorio trasbordo modal en medio de un inhóspito descampado periférico) con el tan pregonado objetivo ministerial de favorecer el uso del ferrocarril, en aras, -se dice- de una mayor sostenibilidad de los sistemas de transporte.

Un ferrocarril -y vuelvo, para terminar, al principio- éste que fue el Hullero de La Robla, al que no se le supone precisamente sobrado de oportunidades de transporte competitivas y especialmente en su extremo leonés. Más parece, por otras noticias recientes, que esta línea -no principal entre las de Adif- se esté asentando como banco de ensayos tecnológico, lo que quizás subraye el aparente escaso interés que evidencian sus gestores por animar la confianza de potenciales viajeros mediante el establecimiento de servicios adecuados. Así, me temo, no resulta fácil, nada fácil, la tan deseada transferencia modal hacia el tren; ni, por supuesto, garantizar su supervivencia.

Pruebas ERTMS en la línea (León)-Asunción Universidad-Guardo: ¿más atención a la tecnología que a los viajeros?
Foto: ADIF  Fuente:https://www.diariodeleon.es/leon/251104/2065097/desconcierto-pruebas-alta-seguridad-linea-feve-asuncion-guardo.html#foto1 

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JRSM. Enero 2026